sábado, 20 de mayo de 2017

Pilares del aula invertida.
Los cuatro pilares del aula invertida son definidos utilizando sus siglas FLIP (flipped classroom):

Flexible environment (entorno flexible)
Los educadores crean espacios adaptables donde los alumnos eligen cuándo y dónde aprenden. Además, los docentes que invierten sus clases son flexibles en sus expectativas, en los tiempos de aprendizaje y en la evaluación de los estudiantes.
Learning culture (cultura de aprendizaje)
El modelo de aprendizaje flipped cambia deliberadamente la instrucción hacia un enfoque centrado en el alumno, en el que el tiempo de clase se dedica a explorar los temas con mayor profundidad y crear más oportunidades de aprendizaje. Los estudiantes participan activamente en la construcción del conocimiento, al tiempo que evalúan su aprendizaje de una manera que puede ser personalmente significativa.
Intentional content (contenido intencional)
Los educadores piensan continuamente sobre cómo pueden utilizar el modelo FLIP para ayudar a los estudiantes a desarrollar la comprensión conceptual y la fluidez de procedimiento. Los profesores emplean contenido intencional para maximizar el tiempo de clase, con el fin de adoptar métodos y estrategias activas de aprendizaje centrados en el estudiante.
Professional educator (educador profesional)
Los educadores profesionales observan continuamente a sus alumnos, proporcionándoles retroalimentación relevante en cada momento, así como evaluación de su trabajo. Los educadores profesionales son reflexivos en su práctica, interactúan entre sí para mejorar la calidad de su docencia aceptan la crítica constructiva y toleran el “caos controlado en sus aulas”.
Tradicional contra clase invertida.
En una clase tradicional, el docente posee la autoridad respecto a la selección de los contenidos y en la presentación de los mismos mientras que los estudiantes son meros receptores de contenidos manteniéndose preferentemente en los niveles más bajos de la Taxonomía de Aprendizaje de Bloom. De esta manera el diseño didáctico se plantea desde lo presencial a través de clases magistrales y exámenes los cuales se complementan con algunas lecturas de textos y la resolución de problemas.
Sin embargo, en la búsqueda de que los procesos de enseñanza y aprendizaje se focalizan no sólo en el desarrollo de conocimientos sino también de habilidades de pensamiento superior en los estudiantes, la estructura de trabajo propuesta por el Aula Invertida promueve que las habilidades de orden inferior sean realizadas en espacios externos al aula de clase mientras que en el interior de ella sea posible focalizar la atención en el análisis, evaluación y creación.
Así con el Aula Virtual, en primer lugar, los estudiantes trabajan los conceptos por sí mismos, usando normalmente vídeos educativos que han sido previamente preparados por sus docentes o terceras personas. También suele ser frecuente la escucha de podcasts o la colaboración entre los compañeros en comunidades en línea,  implementando el uso de las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) en educación.
En clase, en cambio, el plan es dedicar el tiempo para la discusión, resolución de dudas y tareas más creativas que requieran la presencia y el asesoramiento del profesor. Esto puede llevarse a cabo en grupos, o bien individualmente, lo que permite marcar diferentes ritmos para cada alumno según sus capacidades y mejorar el ambiente de trabajo en el aula gracias al rol activo de cada estudiante. Así, se introducen técnicas como la instrucción diferenciada y aprendizaje basado en proyectos.
Así el aula invertida modifica la clase tradicional basándose en el hecho de que los alumnos identifiquen contenidos disciplinares a través de soportes tecnológicos utilizados fuera del aula, de forma que el docente pueda destinar ese tiempo a otras actividades de participación y colaboración durante la clase (Raad, 2015).
Además de ayudar a los estudiantes, el aula invertida ofrece a los padres la oportunidad de ver los materiales de clase que utilizan los estudiantes. De manera que, teniendo la oportunidad de conocer los métodos instructivos de los profesores, se genera en ellos la confianza para ayudar a sus hijos con el mismo estilo de enseñanza y ayuda con las tareas de apoyo.
Esta modificación da génesis a la transformación de las funciones de los actores del proceso de enseñanza y aprendizaje. En concreto, los docentes se transforman en investigadores, generadores de contenido y mediadores del aprendizaje, mientras que los discentes adquieren responsabilidad de su aprendizaje pasando a desarrollar un aprendizaje autónomo.



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