Pilares del aula invertida.
Los cuatro pilares del aula invertida son
definidos utilizando sus siglas FLIP (flipped classroom):
Flexible environment (entorno flexible)
Los educadores crean espacios adaptables
donde los alumnos eligen cuándo y dónde aprenden. Además, los docentes que
invierten sus clases son flexibles en sus expectativas, en los tiempos de
aprendizaje y en la evaluación de los estudiantes.
Learning culture (cultura de aprendizaje)
El modelo de aprendizaje flipped cambia
deliberadamente la instrucción hacia un enfoque centrado en el alumno, en el
que el tiempo de clase se dedica a explorar los temas con mayor profundidad y
crear más oportunidades de aprendizaje. Los estudiantes participan activamente
en la construcción del conocimiento, al tiempo que evalúan su aprendizaje de
una manera que puede ser personalmente significativa.
Intentional content (contenido intencional)
Los educadores piensan continuamente sobre
cómo pueden utilizar el modelo FLIP para ayudar a los estudiantes a
desarrollar la comprensión conceptual y la fluidez de procedimiento. Los
profesores emplean contenido intencional para maximizar el tiempo de clase, con
el fin de adoptar métodos y estrategias activas de aprendizaje centrados en el
estudiante.
Professional educator (educador profesional)
Los educadores profesionales observan
continuamente a sus alumnos, proporcionándoles retroalimentación relevante en
cada momento, así como evaluación de su trabajo. Los educadores profesionales
son reflexivos en su práctica, interactúan entre sí para mejorar la calidad de
su docencia aceptan la crítica constructiva y toleran el “caos controlado en
sus aulas”.
Tradicional contra clase invertida.
En una clase tradicional, el docente posee la
autoridad respecto a la selección de los contenidos y en la presentación de los
mismos mientras que los estudiantes son meros receptores de contenidos
manteniéndose preferentemente en los niveles más bajos de la Taxonomía de
Aprendizaje de Bloom. De esta manera el diseño didáctico se plantea desde lo
presencial a través de clases magistrales y exámenes los cuales se complementan
con algunas lecturas de textos y la resolución de problemas.
Sin embargo, en la búsqueda de que los
procesos de enseñanza y aprendizaje se focalizan no sólo en el desarrollo de
conocimientos sino también de habilidades de pensamiento superior en los estudiantes,
la estructura de trabajo propuesta por el Aula Invertida promueve que las habilidades
de orden inferior sean realizadas en espacios externos al aula de clase
mientras que en el interior de ella sea posible focalizar la atención en el
análisis, evaluación y creación.
Así con el Aula Virtual, en primer lugar, los
estudiantes trabajan los conceptos por sí mismos, usando normalmente vídeos
educativos que han sido previamente preparados por sus docentes o terceras
personas. También suele ser frecuente la escucha de podcasts o la
colaboración entre los compañeros en comunidades en línea, implementando
el uso de las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación)
en educación.
En clase, en cambio, el plan es dedicar el
tiempo para la discusión, resolución de dudas y tareas más creativas que
requieran la presencia y el asesoramiento del profesor. Esto puede llevarse a
cabo en grupos, o bien individualmente, lo que permite marcar diferentes ritmos
para cada alumno según sus capacidades y mejorar el ambiente de trabajo en el
aula gracias al rol activo de cada estudiante. Así, se introducen técnicas como
la instrucción diferenciada y aprendizaje basado en proyectos.
Así el aula invertida modifica la clase
tradicional basándose en el hecho de que los alumnos identifiquen contenidos
disciplinares a través de soportes tecnológicos utilizados fuera del aula, de
forma que el docente pueda destinar ese tiempo a otras actividades de
participación y colaboración durante la clase (Raad, 2015).
Además de ayudar a los estudiantes, el aula
invertida ofrece a los padres la oportunidad de ver los materiales de clase que
utilizan los estudiantes. De manera que, teniendo la oportunidad de conocer los
métodos instructivos de los profesores, se genera en ellos la confianza para
ayudar a sus hijos con el mismo estilo de enseñanza y ayuda con las tareas de
apoyo.
Esta modificación da génesis a la
transformación de las funciones de los actores del proceso de enseñanza y
aprendizaje. En concreto, los docentes se transforman en investigadores,
generadores de contenido y mediadores del aprendizaje, mientras que los
discentes adquieren responsabilidad de su aprendizaje pasando a desarrollar un aprendizaje
autónomo.
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